La ostra es uno de los moluscos más preciados del mar. Son conocidas por su rico sabor y por el valor de exclusividad que se suele asociar a ellas, pero además de ser un alimento mucho más asequible de lo que parece, tienen un potente valor nutricional. Comer ostras puede ser muy beneficioso para nuestra dieta y nuestra salud.

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Composición de las ostras

Se estima que las ostras cuentan con unas 199 calorías por cada 100 gramos. La composición de las ostras, por su estilo de alimentación es rica en multitud de nutrientes. Las ostras filtran el agua del mar y se alimentan de los distintos nutrientes, bien sean sales o minerales que encuentran en el agua y después, estos mismos pasan a nuestra dieta cuando las comemos.

La composición de los principales elementos que componen las ostras son:

  • Grasas 13 gramos
  • Proteínas 9 gramos
  • Colesterol 71 mg
  • Hidratos de carbono 12 gramos
  • Calcio 62 miligramos
  • Hierro 7 miligramos
  • Sodio 417 miligramos

Las ostras son ricas también en ácidos grasos omega 3. Estos ayudan a reducir el nivel de triglicéridos y colesterol, y a su vez, facilitan la regulación del sistema cardiovascular.

El alto aporte de hierro con el que cuenta una sola ostra ayuda a combatir anemias, además, su alto contenido de zinc, fósforo y calcio ayuda a mantener en buen estado el pelo y los dientes.

Una de las mayores cualidades de la ostra es que cuentan en su composición con un elemento conocido como elastina. La elastina es buena para prevenir las arrugas. Sin duda, la ostra es casi un superalimento.

Beneficios de las ostras

Como ya hemos dicho anteriormente, las ostras nos aportan distintos beneficios para la salud gracias a su composición. Después de conocerlos detalladamente, te morirás de ganas de volver a comerlas cuanto antes.

Regulan la salud cardiovascular

Las ostras son ricas en omega 3. Este ácido graso ayuda a reducir los niveles de colesterol ‘’malo’’ y triglicéridos, lo cual es beneficioso para evitar accidentes cardiovasculares y arteriosclerosis. Además, gracias a su alto contenido en potasio y magnesio, ayudan a reducir la presión sanguínea mejorando la circulación en sangre y la oxigenación.

Beneficiosas para la sangre

Los niveles de hierro de las ostras son tales que nos aportan el 90% de las necesidades diarias de este rico mineral con su ingesta. El hierro favorece la formación de glóbulos rojos y previene la anemia. Las anemias pueden provocar fatiga, problemas estomacales, cansancio, dolores de cabeza y mal estar generalizado. A largo plazo, y dependiendo del tipo de anemia que se sufre se pueden tener problemas de salud serios, por ello, los alimentos ricos en hierro como las ostras son muy beneficiosos para la salud.

Cuidan nuestros huesos

Las ostras son ricas en multitud de minerales muy valiosos para el estado de nuestros huesos, entre ellos, el calcio, el zinc, el cobre y el selenio. Estos minerales contribuyen a aumentar la densidad ósea, así como la resistencia y durabilidad de los huesos. Previenen de enfermedades como la osteoporosis.

Poder afrodisiaco

Es bien sabido que las ostras son afrodisiacas. Pero, ¿Por qué? Muy simple. Su alto contenido en zinc favorece la liberación de hormonas sexuales. Se desconoce todavía a ciencia cierta si la ostra favorece o no la líbido, como se suele decir, pero sin duda, su aporte de zinc extra es muy beneficioso para la salud sexual.

Ostras antiarrugas

Las ostras contienen elastina. La elastina ayuda a prevenir las arrugas. Es un tipo de proteína muy beneficiosa para el estado de la piel y el pelo, pero concretamente, en la lucha contra las arrugas. Además, aporta fuerza y dureza a las uñas. ¿Qué más se puede pedir?

Un buen alimento para tu pelo

Cuando no se consume suficiente zinc nuestras defensas se debilitan y también nuestro pelo. El alto contenido de zinc en las ostras nos ayuda a lucir una bonita melena. Pueden proporcionar hasta 182 mg por cada 100 gramos consumidos de ostras. En datos más coloquiales, más del 1200 por ciento del consumo diario de zinc recomendado.

Comer ostras no solo es un disfrute para el paladar, si no que nos ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, reduciendo el colesterol y los triglicéridos. Actúa como afrodisiaco y protege nuestro pelo y nuestras uñas por su alto contenido en zinc. Para colmo, ayuda a mejorar la salud de nuestros huesos y previene las arrugas.

¿Se le puede pedir algo más a este sabroso molusco?