Con las ostras se produce una paradoja y es que, cuanto más frescas, más difícil resultará abrirlas. Pero, para los amantes de este delicioso molusco esto no debería ser un inconveniente para que podamos disfrutar de él.

Bien es cierto que abrir una ostra requiere de cierta pericia, algo que conseguiremos adquirir rápidamente con un poco de interés y práctica que pongamos. Y es que, ¿qué hay más placentero que poder abrir y disfrutar al momento de nuestras ostras?

Para haceros más fácil esta tarea, os daremos una serie de consejos que, sin duda, os ayudarán a conseguirlo.

Consejos previos

Las ostras deben estar vivas y frescas. Por eso, si al abrirlas detectas que desprenden un olor desagradable, están muy blandas o pesan poco, deberás descartarlas.

Una ostra fresca debe estar completamente cerrada, tener la carne firme, pesar y, al abrirla, notarás que presenta cierta resistencia.

Primer paso: la colocación de la ostra

Antes de abrir la ostra es importante que adoptemos una buena postura. Si no tienes aún mucha experiencia, para proteger tu mano, y a la vez sujetar mejor la ostra, te aconsejamos que cubras la palma de tu mano con un paño o el propio delantal con el fin de colocar encima la ostra.

Con, o sin paño, debes colocar la ostra encima de tu palma con la parte cóncava (la más gruesa) hacia abajo.

Hay personas que encuentran más cómodo apoyar el trapo y la ostra en una mesa. Lo mejor es que experimentes sobre qué técnica encuentras más cómoda para ti.

Segundo paso: la apertura de la ostra

Una vez colocada en su posición y bien sujeta, deberás coger un cuchillo con la otra mano para comenzar a abrirla. Existen cuchillos específicos para abrir ostras. Si eres un asiduo consumidor de este manjar, te recomendamos que te hagas con uno ya que te facilitarán mucho la tarea.

Introduce el cuchillo por la parte más estrecha entre las dos conchas. Con movimientos suaves deberás localizar el músculo abductor, que es el que mantiene firmemente cerrada la ostra.

Una vez localizado deberás deslizar el cuchillo con el fin de romperlo. Es normal que notes cierta resistencia, por lo que deberás insistir un poco hasta que consigas romper el músculo y abrir la concha.

Desliza ahora el cuchillo de lado a lado para que puedas abrir totalmente la ostra sin dificultad, finalizando con un ligero giro de la muñeca hacia arriba con el que conseguirás despegar la concha superior y dejar toda la carne de la ostra en la parte más gruesa.

Es mejor que vayas poco a poco, sobre todo si aún no tienes mucha experiencia, primero, para controlar bien todos los movimientos y segundo, para conseguir que el contenido de la ostra quede intacto.

¡Lo has conseguido! ¡Felicidades! Ahora ya puedes disfrutar de una deliciosa ostra fresca y deliciosa.

Tercer paso: presentar las ostras

Puedes disfrutar de tu ostra nada más abrirla, pero, si vas a abrir varias ostras, con el fin de conservarlas mejor, te recomendamos que conforme las abras, las coloques sobre un plato o bandeja con hielo picado. Es la mejor forma de que se conserven frescas por mayor tiempo.

El acompañamiento de las ostras es muy personal. Hay personas que prefieren degustarlas sin nada para apreciar todos sus matices de sabor. Otras preferirán hacerlo con un poco de limón exprimido, pimienta o incluso alguna salsa por ejemplo. Esto, lo dejamos a tu elección.

Y, como una imagen es mucho más ilustrativa, qué mejor forma de ver cómo se abren las ostras, de la mano de nuestros especialistas de La Ostrería: ¡no pierdas detalle de nuestro vídeo sobre cómo abrir ostras!: