¿Eres, como nosotros, un/a apasionado/a de las ostras? Si la respuesta es sí, no te pierdas algunos de estos datos curiosos sobre ellas.

En el siglo XVII donde más abundante era este molusco era en la isla de Manhattan (Nueva York), la cuál estaba cubierta literalmente por una alfombra de ostras. Desafortunadamente, la sobreexplotación y el crecimiento urbano, acabaron casi por extinguirlas.

Si quieres conocer más sobre esta curiosa historia y la relación tan especial entre Nueva York y las ostras, no te pierdas nuestro artículo.

Las ostras son un gran alimento, además de estar buenísimas, cuentan con multitud de beneficios para nuestra salud y además son muy ligeras y digestivas. Así que (salvo fuerza mayor) no hay ningún motivo por el que no puedas consumirlas a placer.

Aunque existen muchas variedades de ostras en todo el mundo, la realidad es que solo existen 5 especies diferentes de las que derivan el resto. Si bien es cierto que, aunque solo tengamos en origen 5 especies, podemos encontrar mucha más variedad de tipos, distinguibles unos de otros ya que dependen de la región de cría, la forma de cría etc.

Así que ¡tenemos ostras para rato!

Las ostras son un gran aliado para el medioambiente. Esto es debido a su gran capacidad filtradora. Cada ostra, de forma individual, es capaz de filtrar más de 100 litros de agua al día, por lo que contribuyen a la limpieza de las aguas donde se crían.

Las ostras y las perlas

¿Alguna vez te has imaginado abrir una ostra y encontrar una perla en su interior? Desafortunadamente esto no es posible, ya que las ostras que consumimos no pertenecen a la misma familia de las ostras productoras de perlas.

Las ostras “pinctada” son las que nos regalan sus perlas y se encuentran en aguas mucho más profundas que las ostras para consumo. Existen hasta 7 variedades, ofreciendo cada una colores, formas y tamaños diferentes.

¿No sabes que hacer con las conchas vacías? Estas son un excelente nutriente para nuestras plantas, ya que aportan una importante cantidad de calcio y otros nutrientes de los que pueden aprovecharse. Así que, la próxima vez, antes de tirarlas a la basura, es posible que puedas utilizarlas para alimentar a tus plantas y que estas luzcan una floración espectacular.