Que las ostras son un manjar adorado por muchos, es bien sabido, pero que Nueva York es una de las ciudades del mundo que más cultura y consumo de ostras tiene, eso seguro que no lo sabías.

Tal es la pasión de los habitantes de la Gran Manzana por las ostras, que la Biblioteca Pública de Nueva York, inició el año pasado un proyecto de investigación acerca de los distintos platos, locales y tradiciones que han surgido en torno a las ostras en Nueva York.

El inicio de la pasión por las ostras

La historia de la ciudad de Nueva York está estrechamente ligada a las ostras. Si hubiéramos podido pasear por las calles de Nueva York a finales del siglo XIII y principios del XIX nos hubiéramos sorprendido encontrando puestos en la calles y restaurantes cuyos menús se basaban única y exclusivamente en este preciado molusco.

Oyster House en Manhattan

Ostras fritas, ostas crudas con y sin limón, ostras Pompadour, ostas a la holandesa, con salsa coctail, con vinagreta, al horno, con leche… Las recetas más insólitas y variadas a base de ostras se daban cabida en los puestos y restaurantes en Nueva York siendo la primera comida rápida de esta cosmopolita ciudad; mucho antes que la pizza, los bagels o las hamburguesas.

El descubrimiento de un rico manjar ¡Ostras!

Henry Hudson fue un conocido navegante y explorador inglés, también el culpable de la fiebre por las ostras de los neoyorquinos.

Curiosamente, en 1969 Hudson navegaba por el río que acabaría por llevar su nombre y se encontró con los indios nativos Lenape. Los Lenape que habitaban la zona desde años atrás ya consumían ostras habitualmente. Ostras, que por cierto, superaban el tamaño al que estamos acostumbrados pudiendo llegar a medir hasta 30 centímetros.

Hudson descubriría este manjar a los neoyorquinos que llegarían a tener 90.000 hectáreas de arrecifes de ostras, lo que podía suponer casi la mitad de la población de ostras mundiales.

Debido al alto consumo del molusco y la polución, estos arrecifes fueron mermando su tamaño hasta prácticamente desaparecer.

The Big Oyster

Mark Kulansky, en su libro The Big Oyster, nos relata la pasión y la relación de Neva York con las ostras. La historia de las ostras en Nueva York es la historia de la ciudad en sí misma- su abundancia, su fortaleza, su excitación, su avaricia, su forma de pensar, su ceguera y hasta su suciedad” Así describe el escritor la efervescente relación de esta ciudad con las ostras.

The byg oyster

Los colonizadores Holandeses exportaron la fama de las ostras en Nueva York. Llegaron a bautizar la isla de Ellis como la pequeña isla de las Ostras. Podían verse zonas de la ciudad con conchas de ostras en las fachadas de sus edificios y en los pavimentos.

Las ostras no eran un alimento exclusivamente de ricos, podían comerse en la calle a un módico precio en puestos ambulantes y formaban parte de platos típicos como el pastel de ostras.

En definitiva, antes de la llegada del siglo XX, Nueva York era la capital de la ostra.

Fin de la era de la ostra en Nueva York

Las ostras filtran el agua del mar, y son ricas en multitud de vitaminas y nutrientes como el fósforo, el yodo, el hierro o el calcio. Por ello, la calidad de las aguas en las que crecen es de suma importancia.

El consumo descontrolado de los neoyorquinos y la polución de la gran ciudad fueron mermando las cantidades de ostras de los arrecifes de la ciudad. A comienzos del siglo XX, Nueva York había dilapidado su particular festín de ostras.

Arrecifes de ostras en Nueva York

El puerto de Nueva York se convirtió en una zona tóxica por la mala calidad de sus aguas. Los arrecifes estaban dragados y la calidad del agua no permitía que las ostras volvieran a crecer. La polución y las basuras habían destruido el preciado ecosistema.

Una pasión que no desaparece

Aunque se siguió consumiendo ostras en la ciudad de Nueva York, las ostras ya no eran locales. No fueron aptas para consumo hasta 1972. A día de hoy todavía se sigue trabajando en regenerar sus arrecifes de agua y volver a generar una buena producción de ostras.

Plato de ostras de la New York Oyster Week

Se celebra anualmente el New York Oyster Week en el mes de septiembre y las ostras se sirven junto con vino o cerveza en un número elevado de locales de la ciudad en happy hours y fiestas. Nueva York no ha perdido su gusto por las ostras y podemos encontrar multitud de locales especializados en la ciudad.

¿Conocías la historia de amor entre Nueva York y las ostras? Apasionante sin duda.